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Campo de trigo con cuervos vincent van gohg

😰 Trauma: así impacta tu sistema nervioso y ansiedad

Actualmente la psicología está dando un giro importante hacia el conocimiento de las neurociencias encontrando en estas disciplinas respuestas a una multiplicidad de trastornos mentales que hasta hoy solo tenía una mirada cognitiva sin considerar lo que pasaba en el cerebro y diferentes sistemas de nuestro cuerpo. Es así, cómo el sistema nervioso autónomo juega un rol fundamental en la activación de tu alerta, funcionando como un guardia de seguridad intentando detectar amenazas por todos lados. Y tus traumas juegan un rol fundamental al momento de activarlo.

El sistema simpático y parasimpático

El sistema simpático tiene como función principal prepararnos para la acción, ya sea lucha o huir, es como el acelerador de tu auto, lo que hace que en tu cuerpo aumente la frecuencia cardiaca, aumente la respiración y disminuya el metabolismo.

El parasimpático es aquel que utilizamos cuando descansamos porque no hay algún peligro inminente, por lo que ayuda a la conexión social, al aprendizaje, curiosidad y reírnos. Ahora la digestión puede funcionar a la perfección y podemos dormir tranquilos, es en realidad el freno de tu vehículo.

¿Cómo influye la infancia en esto?

La infancia influye demasiado porque se ha demostrado que la relación con tu figura de apego sobre todo en los primeros años (0-3 años) son fundamentales para el desarrollo de tu cerebro y confianza en el mundo que nos rodea. Cuando se crece en un ambiente tranquilo, con padres que son amigables, cariñosos, contenedores y protectores sin caer en la sobre protección, hace que el cerebro del niño logre conexiones cerebrales más estables con su sistema parasimpático, ya que la amígdala que es la estructura cerebral encargada de activar el sistema simpático está menos activa.

Cuando de niños vives violencia intrafamiliar, tus padres son personas frías o violentas, madres que critican y menosprecian el cerebro entiende que está en un ambiente hostil y que debe protegerse, por lo mismo, se desarrolla para sobrevivir, no para explorar, para obedecer, no para pensar. Es decir, el sistema simpático queda atascado en el máximo de sensibilidad desde la infancia.

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Ansiedad y traumas de infancia

Los traumas no son solo malos recuerdos (esos lo tenemos todo) sino que se trata de una desregulación persistente del sistema de alerta, cuando ocurre el evento traumático, el sistema simpático se activa, pero si la amenaza es demasiado grande o ineludible, como vivir violencia, el cerebro se vuelve más sensible a todo lo que pueda parecerse a ese evento traumático, por ejemplo el lugar, el tono de voz, el horario, un aroma. Si aparece uno de esos elemento, ni siquiera tienes que estar consciente de eso, porque tu sistema simpático se activará de manera automática, generando ansiedad y por consiguiente evitación de la situación.

Imaginemos dos escenarios:

  • Viviste en tu infancia el abandono de tu padre, ya sea porque se terminó la relación con tu madre, por trabajar lejos o por su fallecimiento. Tu cerebro interpreta soledad y desprotección. En tu adultez, ese miedo se vuelve parte de tu vida, al no ser sanado en psicoterapia para hacer que tu cerebro vuelva a reconfigurarse, entonces sentirás abandono constante de las personas cercanas, sobre todo con tu pareja. Es por eso que pueden aparecer celos sin motivo, ansiedad al no verlo, pensamientos intrusivos acerca de infidelidad. Es decir, estás reviviendo el trauma a través de tu sistema nervioso.
  • La segunda situación es haber experimentado discusiones, violencia física, menoscabo o bullying en el colegio. Tu sistema aprendió que debe mantenerse en silencio para no ser visto y no ser involucrado en los problemas, porque cada vez que intentas hablar, tus padres o compañeros se burlan o son punitivos con tus comentarios. Al final, se crea un miedo a decir lo que piensas, a dar una opinión, establecer límites o sentirte valioso.

En ambos ejemplos, intento ser muy simplista para que la idea se entienda, porque es mucho más complejo cómo los traumas afectan a nuestro cerebro. Aún así, es importante comprender que los eventos en tu infancia moldean quién eres, cómo piensas y cómo te comportas.

Tipos de trauma

Existen dos tipos de trauma principalmente, el de tipo 1 y tipo 2, son categorizados por su frecuencia y naturaleza:

  • El trauma de tipo 1: Es un evento único, limitado en el tiempo e inesperado como un accidente de auto, un desastre naturales o un asalto. El impacto en la memoria es que se recuerda con mayor detalles, es más vívido y es intrusivo (flashbacks).
  • El trauma de tipo 2: Deriva de una exposición repetida y prologada a los eventos estresantes como maltrato infantil persistente, negligencia, violencia en la pareja o bullying. Ocurre dentro de una relación (con la madre o con los compañeros). Aquí la memoria se fragmenta y tiende a la disociación (tener lagunas mentales). El cerebro aprende que el mundo es hostil, dañando profundamente el autoconcepto y la capacidad de confiar en otros.

Los traumas de tipo 2 suelen moldear nuestro cerebro, porque no permite que la corteza prefrontal que es la encargada de modular la respuesta el miedo no se desarrolla correctamente, por lo que se vuelve incontrolable. Esta corteza además de modular el miedo y al ira, también es la encargada de la lógica y la toma de decisiones. Es decir, cuando el miedo y la irá se toman el control, ya no estás tomando decisiones de manera adecuada, es por eso que puedes decir y hacer cosas de las que después te arrepientes.

Psicoterapia y reentrenamiento del sistema nervioso

Estos conflictos son abordables terapéuticamente si se logra determinar bien cuál es el trauma y cómo funciona tu organismo. Estudios sobre la Variabilidad de la Frecuencia Cardíaca (VFC) han demostrado que la Terapia Cognitivo-Conductual no solo cambia pensamientos, sino que tiene un impacto fisiológico medible. (Hofmann et al., 2012)

Las intervenciones en Reestructuración Cognitiva, gestión de emociones y trabajo con respiración consciente son fundamentales para generar un cambio visible y duradero. La intención de la psicoterapia no es que los problemas no surjan, sino que estarás preparado para responder al ambiente con herramientas concretas que harán que tu sistema nervioso pueda volver rápido al estado de calma, liberar tu corteza prefrontal para que tome buenas decisiones sin culpa y disminuir la actividad en la amígdala.

Si tienes este tipo de problemas, puedes agendar cita conmigo, realizaremos un proceso de psicodiagnóstico para determinar qué es lo que te sucede y realizar una intervención acomodada a tu caso.

Bibliografía

Hofmann, S. G., Asnaani, A., Vonk, I. J. J., Sawyer, A. T., & Fang, A. (2012). The efficacy of cognitive behavioral therapy: A review of meta-analyses. Cognitive Therapy and Research36(5), 427–440. https://doi.org/10.1007/s10608-012-9476-1

Psicólogo chileno Pablo Solís

Pablo I. Solis

Psicólogo clínico especialista en ansiedad, depresión y trastornos de la personalidad.