«Sentía que perdía el control, no podía respirar, mi corazón estaba a full y con mucho miedo a morir ¡Un infarto! grité, quise salir corriendo, pero por ese momento me paralicé y no logré hacer nada». Esto es lo que suelen comentar en su primera sesión de psicoterapia los pacientes cuando experimentan un ataque de pánico. Lo más común es que al sentirse así asisten a urgencias, el médico pide un electrocardiograma que sale sin alteraciones. Es ahí donde las personas se preguntan ¿Entonces qué me pasó?. Es importante conocer la diferencia y los pasos para disminuir el malestar.

¿Qué es un ataque de pánico?
El pánico suele ser un evento súbito (de manera repentina) de miedo intenso y malestar general que se mantiene por un momento (entre 10 a 30 minutos dependiendo de la persona), es como si todo tu cuerpo sintiera que algo malo va a pasar y necesita salir corriendo, tu mente quiere salir corriendo, pero tu cuerpo siente demasiado. Con el pasar de los minutos va disminuyendo, no vuelve si te logras calmar.
Estos ataques puede tener mayor tiempo entre una y otra si la persona logra calmarse durante un rato prolongado. Los síntomas más comunes son:
- Aceleración del corazón: Sensación de que late más fuerte y con rapidez.
- Dolor en el pecho: Malestar o dolor en el área toráxica.
- Sudoración intensa: Excesiva y sin razón aparente.
- Desrealización o despersonalización: Sensación de que esto no es la realidad o que estás fuera de ti, como en un videojuego.
- Escalofríos o sensación de calor: Cambios muy variables de la temperatura corporal.
- Miedo intenso a la muerte: Idea constante a que algo fatal va a ocurrir.
- Nauseas o malestar abdominal: Como si tu estómago estuviera revuelto.
- Sensación de ahogo: Sientes que no puedes respirar adecuadamente.
- Temblores y sacudidas: Involuntariamente en las manos o en el cuerpo.
¿Cómo se diferencia el ataque de pánico de un infarto?
Un infarto tiene síntomas parecidos en algunos puntos, pero el síntoma más crucial y que me he visto en mis pacientes es que en un ataque de pánico no hay un dolor insoportable ni aturdimiento. El pánico aparece como un miedo intenso y constante, pensando en que vas a morir o que algo malo va a pasar, porque se activa el sistema simpático del sistema nervioso autónomo, el corazón se acelera, los pulmones buscan respirar más rápido, tu cuerpo busca salir corriendo y tu estómago se aprieta. Pero con el pasar de los minutos el malestar disminuye.
En definitiva, un el infarto puede tener un agotamiento general, progresión y dolores mucho más intensos, con dolores en zonas específicas como el pecho, cuello, mandíbula y el lado izquierdo de tu cuerpo, siendo más prolongados que un ataque de pánico. De todas formas, es importante consultar con un médico, sobre todo si es primera vez, realizar exámenes para hacer el descarte e iniciar el tratamiento adecuado.
¿Por qué tienes un ataque de pánico?
La crisis de pánico es la activación de nuestro sistema de alerta, que se activa cuando nuestro organismo ha estado en un estrés constante por un tiempo significativo. Las personas suelen tener dificultades en diferentes áreas de su vida como en su trabajo, relaciones amorosas y preocupaciones constantes que no son resueltas, ya sea por evitación o dificultades para enfrentar sus propios problemas. Un segundo factor común es que las personas suelen tener una dificultad para gestionar sus emociones, por lo que reprimen lo que sienten, algo que en algún momento sale en forma de pánico.
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Lo que hace que acumulen mucho enojo o tristeza, no lloran ni expresan su malestar, por lo que al cuerpo puede funcionar como un volcán que de la nada puede activarse si se dan las condiciones. Y un tercer factor presente en este tipo de pacientes es una necesidad constante de control, ya sea de su ambiente, sus planes o lo que dice y hace (característico de personalidad obsesivo compulsivas por ejemplo), el temor a perder el control o no cumplir con lo que «debes» hace que te pongas en alerta. Reducir el miedo a perder el control y gestionar las emociones es uno de los principales objetivos terapéuticos para lograr tu equilibrio emocional.
¿Qué puedes hacer ante un ataque de pánico?
Aquí te dejo una guía práctica desde la Terapia Racional Emotiva Conductual para disminuir el malestar durante una crisis:
- Pon tus manos en agua fría o hielo por un momento, presta atención a las sensaciones de tus manos. Mójate la cara por unos minutos.
- Poco a poco comienza a inhalar y exhalar más lento, puedes ayudarte de una Técnica de Grounding y contar desde el 100 hacia atrás de 5 en 5 o cantar una canción. Hacer gárgaras con agua en varias ocasiones también puede ayudar.
- Una vez con más calma, comienza a escribir los pensamientos que más presentes estaban durante la crisis, su duración y síntomas. Esto te ayudará para tener mayor claridad al explicarlo en tu primera cita psicológica.
- Durante el día, intenta hacer respiración diafragmática durante 10 minutos 3 veces al día.
- Entrégate unos minutos a reflexionar sobre lo que está pasando en tu vida actualmente, sobre tus temores, su obligaciones y resistencias. Sobre todo analiza tus problemas para identificar patrones o eventuales traumas que hayan marcado o influido en tu vida de algún modo.
- Habla con algún cercano de confianza sobre tu experiencia y la posibilidad asistir a psicoterapia para armar un plan de acción terapéutico.
Es importante tener en cuenta que este material no tiene una finalidad diagnóstica ni terapéutica sino informativa. No te auto diagnostiques, ya que los síntomas pueden variar de persona en persona, no consultar con un profesional de la salud puede ponerte en riesgo.
Si necesitas ayuda con tus crisis de pánico puedes agendar tu primera cita, donde se aborda este problema en profundidad, un proceso de psicodiagnóstico y plan de trabajo terapéutico.

Pablo I. Solis
Psicólogo clínico especialista en ansiedad, depresión y trastornos de la personalidad.