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Vista de Santiago desde Peñalolen Chile

🔍Crisis de salud mental en chile: inversión, acceso y políticas públicas

Si intentamos detenernos un momento a pensar en la cantidad de personas que a nuestro alrededor tiene o podría padecer algún problema de salud mental (aunque no haya sido diagnosticado) la lista sería bastante larga. Quizás ves a tus amistades, familia o conocidos padecerla y no saber cómo ayudar de manera efectiva, quizás hasta a ti se te ha complicado poder acceder a un psicólogo en atención primaria ya sea por tiempos o falta de horas.

Lo que sucede, es que Chile no tiene hoy una política pública de calidad y con visión de futuro, hoy el gasto en salud mental no supera el 1,7% del gasto público en salud, muy por debajo del 5% de inversión de países de ingreso medio y el 10% de países de altos ingresos.

Las consecuencias de la poca inversión son múltiples e invisibles, como las listas de espera en psiquiatría donde en adultos que ronda las 23.700 personas y en niños/as y adolescentes unos 14.000 en 2024. Datos de la biblioteca del congreso nacional. En ese mismo orden, las camas disponibles para psiquiatría son 1.500 eso es entre 4 a 7 camas por 100.000 habitantes, números muy por debajo de lo esperable.

¿Faltan profesionales de la salud mental o es una falla del sistema?

En Chile hasta el 2022 hay 79.467 psicólogos inscritos. En el sistema público APS (atención primaria de salud) hasta el 2017 había 2.148 psicólogos contratados, lo que habla de la poca cantidad de profesionales abordando la alta demanda de atenciones. Esto además, conlleva una alta carga laboral para los psicólogos quienes deben atender a una gran cantidad de pacientes de diversa índole durante el día, lo que no entrega profundidad ni calidad a un proceso psicoterapéutico.

Por ejemplo, la depresión que está dentro de las GES sugieren que las sesiones sean una vez por semana entre 8 a 12 sesiones en total, pero en la práctica los intervalos pueden ser mayores, entre 2 a 4 semanas dependiendo del territorio. El acceso a psiquiatras es un problema constante, los altos costos, poca disponibilidad horaria y dificultad para encontrar a un psiquiatra que atienda de manera empática sin minimizar emociones, se suma que solo 39 de ellos puede atender vía convenio Fonasa en el país. En definitiva, el sistema tiene graves fallas que no han sido cubiertas en los planes de nacionales sobre inversión significativa de la salud mental .

Vista de Santiago desde Peñalolén, obra de Alejandro Cicarelli

Demanda de atención y carga de enfermedad estable

En 2021, 1 de cada 7 personas vivía con un trastorno mental, trastornos del ánimo y de ansiedad lideran la lista. El Termómetro de Salud Mental de la UC y ACHS de enero del 2024 reportó 25% de síntomas ansiosos y en 2025 un 13% de síntomas depresivos. Como sabemos, los adultos mayores suelen ser una parte de la sociedad más vulnerable tanto en el ámbito económico y de salud, donde se estima que el 14% de las personas mayores de 60 años convive con algún trastorno mental, lo que explica el 10,6% de la carga de discapacidad.

En este sentido, los datos suelen ser más complejos cuando hablamos de cuidadores de adultos mayores que deben en muchas ocasiones dejar su vida de lado (trabajo, familia, estudios, etc.) por el cuidado que en muchas ocasiones es 24/7 y sin ayuda de terceros, y son las mujeres suelen ser quienes más asumen este labores. Un meta-análisis del 2025 a nivel mundial dice que la mediana de los cuidadores tiene depresión en un 33%, ansiedad un 35% y sobrecarga se encuentra en el 49% de las personas.

Una investigación en Chile del ministerio de la Mujer y Equidad de Género que buscaba estimar la carga de enfermedad en personas cuidadoras y sus años de vida ajustable (AVISA) concluyó que un 64% de las mujeres cuidadoras tienen depresión, artritis o diabetes debido a la intensidad y sobrecarga de los cuidados siendo un trabajo no remunerado.

El trastorno de pánico suele tener alta prevalencia en la población que no consulta con algún psicólogo hasta que un médico les explica que ese dolor torácico por el que llegó a urgencias (luego de un electrocardiograma) se concluye que no era un infarto sino una crisis de pánico. Se reporta que entre el 34 a 39% de los pacientes en urgencias reportan haber tenido una crisis en los últimos 6 meses. Y un 25% de los pacientes que llegan por dolor torácico (no coronario) en realidad es pánico.

Leer también: ¿Infarto o ataque de pánico? 6 pasos para calmarte.

El Grito – Edvard Munch (Noruega, 1893)

Programas de Salud Mental y Desafíos

El Plan Nacional de Salud Mental 2017-2025 explica los resultados de distintas encuestas como la Encuesta Nacional de Calidad de Visa y Salud (ENCAVI), la Encuesta Nacional de Salud (ENS) donde hace un análisis de la salud mental en Chile, luego da cuenta sobre la finalidad del Plan Nacional de Salud Mental y enumera los programas que abordan diferentes temáticas disponibles en el sistema público.

Un dato impactante que concluye este análisis es…

Si bien los planes nacionales son muy importantes porque muestran los avances en visibilizar este problema y abordarlo de una manera unificada, creo que el desafío va más allá, y que requiere de una transformación profunda a nivel educativo, tanto en prevención como en tratamiento. En los colegios, la educación emocional sería un aporte significativo a la prevención con políticas claras como la que promueve Fundación Liderazgo Chile y su proyecto de ley de educación emocional en Chile (pincha aquí para leerlo).

Este proyecto tiene como propósito impulsar la calidad de los procesos formativos en educación emocional, tanto en Chile como en el resto de Latinoamérica, teniendo una sociedad más empática y consciente de sus habilidades socioemocionales, como también en dotar a los niños y niñas en edad escolar puedan acceder una educación con bases sólidas en la promoción de la salud mental y social. Fomentando el respeto del ser humano, desarrollo moral, espiritual, intelectual, emocional y físico, con valores, normas de convivencia, autoestima, hábitos, tolerancia a la frustración y trabajo en equipo.

Sin embargo, los desafíos más complejos son a nivel político, en nuestro país el primer desafío es aumentar el gasto público en salud mental al menos al 5%, intentando reestructurar la atención primaria y secundaria para garantizar atenciones de calidad a todos los usuarios. El segundo desafío es la revisión de programas, calidad profesional, mayor inversión en encuestas nacionales y datos relevantes (la investigación es poca o en algunos casos nula, sin datos no hay políticas públicas) y la tercera, es la educación emocional y mental a la población general, con un enfoque puesto en el ser humano, en su desarrollo personal y sobre todo en fomentar la empatía con el otro que es diferente a mí.

Si bien ese es un cambio cultural más complejo, la empatía se desarrolla con tolerancia, con comprensión de las dificultades que podemos padecer en nuestra vida, en el duelo de un ser querido que nos marcó para siempre, en la desesperanza de encontrar tranquilidad viviendo una enfermedad o un problema de salud mental que no se puede costear, y que nuestras decisiones se ven afectadas por aquello que padecemos. La salud mental es integral, sin eso, no hay calidad de vida.

Psicólogo chileno Pablo Solís

Pablo I. Solis

Psicólogo clínico especialista en ansiedad, depresión y trastornos de la personalidad.