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Pintura Dentro y fuera de David Friedrich, se observa una mujer mirando por la ventana, no sabemos si triste, expectante o esperando a alguien.

🧐Sesgos cognitivos: La trampa invisible de tu mente

Los seres humanos somos tan complejos que las ciencias no alcanzan hasta el momento para dar explicación a todos los fenómenos que nos ocurren, pero no por eso se deja de estudiarlo y entenderlo. Sin embargo, vemos que muchos seres humanos no buscan aprender y entender ese funcionamiento, no siguen el método científico, no creen en la psicología, dudan de que vivamos en una tierra plana o piensan que las vacunas matan niños, poniendo sus sesgos cognitivos antes que cualquier evidencia que sea contraria a su pensamiento, entonces ¿Realmente no podemos cambiar nuestro pensamiento o es que solo somos tercos?.

Lo primero a tener en cuenta es que nuestra mente se divide en creencias, pensamientos, distorsiones y sesgos cognitivos que se relacionan entre sí:

  • Creencias: Son aquellos supuestos sobre nosotros, los otros y el mundo, es el núcleo central de lo que entendemos de nosotros.
  • Pensamientos: Nacen desde las creencias y podemos identificarlas más fácilmente, son interpretaciones sobre situaciones tanto internas como externas.
  • Sesgos cognitivos: Patrones de pensamiento que distorsiona la interpretación de los hechos, mantiene errores en el procesamiento que contradicen la lógica.
  • Distorsiones cognitivas: Formas en que el pensamiento agranda el malestar (catastrofismo o lectura de mente).

La relación se evidencia en que nuestros sesgos (funcionan como atajos mentales) aumentan la probabilidad de que aparezcan y se mantengan las distorsiones cognitivas; las distorsiones sostienen las creencias centrales ya que son la forma que tiene nuestra mente para procesar la evidencia que entra, la interpretación y la conducta siguiente. Es el pegamento entre la experiencia y la creencia.

Dentro y fuera - David Friedrich (Alemania, 1821)
Dentro y fuera – David Friedrich (Alemania, 1821)

Dentro de los sesgos cognitivos existe uno llamado Razonamiento Motivado que se ve influenciado por nuestra identidad, emociones, razonamientos y creencias. Básicamente la información que recibimos es procesada de tal manera que coincida con nuestro punto de vista, entregando mayor importancia a aquellos datos que mantienen las creencias, mientras que aquellas que son contrarias simplemente se omiten o ridiculizan. Cambiar de opinión resulta muy complejo porque es un miedo a cambiar quienes somos, es tomado como algo personal, el cerebro no está estructurado para hacer cambios tan radicales, sino a mantener una homeostasis entre lo que soy y percibo. Todo aquello fuera del molde es un error.

El cerebro usa sesgos en busca de eficiencia para decidir de manera rápida aunque sea con información incompleta; mantiene la seguridad al favorecer aquellas señales amenazantes frente a la incertidumbre; protege la identidad y pertenencia en coherencia con «los nuestros» y con uno mismo.

La profundidad que podríamos darle a nuestros conocimientos si tan solo tuviéramos mayor apertura a dejar a lado nuestros sesgos, sería simplemente fascinante. En ese sentido, existe un fenómeno bastante particular llamado La Teoría del Manejo del Terror propuesta por Solomon, Greenberg y Pyszczynski, la que propone que el ser humano al tener la consciencia de la propia muerte (la desaparición del cuerpo) nos paraliza ante el mundo, porque no nos aterra el dolor que podamos sentir a la muerte, sino tener la consciencia de que ese final no lo podemos eludir. Es por esto que preferimos gestionar ese terror a través de cosmovisiones culturales comunes para mantener un «mundo de significado» compartido.

Erik Satie en su estudio - Santiago Rusiñol (España, 1891)
Erik Satie en su estudio – Santiago Rusiñol (España, 1891)

Esta teoría explica algunos fenómenos como aquellas personas más radicales o dogmáticos en sus pensamientos (religión, política, movimientos sociales, etc.) que entregan a la persona una respuesta coherente sobre la vida después de la muerte, esto mantiene una visión de inmortalidad simbólica. Cuando las personas radicales entran en contacto con otras visiones sobre la vida, suelen cerrarse a conocer y entenderlo. Este fenómeno suprime ideas distintas por miedo a la muerte y la finitud, hacer un cambio sería un ataque directo a mi cosmovisión, es decir, a uno mismo.

La Confianza Epistémica

Lo epistémico es todo aquello relativo al conocimiento, por lo que la confianza epistémica sería la apertura a considerar confiable y relevante la información que otra persona me entrega. Para nuestra mente no basta solo con que alguien me diga algo que parece ser coherente, sino que debemos evaluar si confiamos en la información para incorporarla a nuestros esquemas mentales. Lo importante es preguntarnos si aquella información es contrastada o cuales son las fuentes en las que estamos confiando.

Hoy por hoy las fake news sobre política han sido un caldo de cultivo de malinterpretaciones sesgadas sobre la información, más las personas suelen quedarse con el titular y no buscar realmente la información confiable en páginas serias, es más fácil confiar en lo que es familiar y conocido (que refuerza nuestras creencias), pero no en revisar si es real lo que estoy viendo, la búsqueda de la verdad queda en segundo plano

Esto se desarrolla en los seres humanos principalmente con el apego y el trauma. El apego es aquella relación que tenemos con un otro significativo en nuestra infancia (padres, abuelos, cuidadores). De niños solemos aprender lo que esos cuidadores son quienes tienen «la razón», por lo que cuestionarlos resulta una ofensa o un sin sentido, crecemos escuchando opiniones, pensamientos, conductas y visiones de vida que también están sesgados. Si mis padres dicen que me puedo resfriar por andar descalzo, yo seguiré creyendo eso sin cuestionamiento.

En entornos donde las carencias sociales, emocionales y económicas entran en juego, por ejemplo, personas que vivieron en un infancia en ambientes hostiles, hogares con violencia intrafamiliar, invalidación emocional, poca apertura al cambio y suprimiendo el pensamiento crítico no logrará la confianza suficiente para adquirir nuevo conocimiento y cambiar de opinión. No es esperable que un cerebro encargado de «sobrevivir» al ambiente en el que vive, tenga una postura curiosa sobre nueva información, lo conocido genera bienestar.

La disonancia cognitiva

Este fenómeno se define como aquella tensión o incomodidad que se siente cuando dos ideas, creencias, actitudes o valores entran en conflicto. Las personas buscamos reducir esa disonancia de alguna forma, más no necesariamente hacer un cambio. Ante la disonancia el cuerpo responde con malestar o incomodidad. Por ejemplo, sabemos que la comida chatarra nos hace daño, pero no dejamos de consumirla, por lo que podemos buscar justificaciones como «no lo hago todo el tiempo», «de algo tengo que morir», «me lo merezco». Nos puede pasar al dejar una relación que puede ser dañina, sabemos que esa persona no nos conviene, pero aceptar que pudimos equivocarnos puede resultar en mucha incomodidad y ansiedad. Quedarnos en la relación es darle una chance más a «comprobar» que esa persona puede cambiar en algún momento.

Desde las neurociencias estudios de resonancia magnética indican que durante la disonancia cognitiva se activas áreas como la corteza cingulada anterior (funciona como alarma) que genera la sensación de que «algo no cuadra» y la corteza prefrontal dorsolateral (ayuda a la resolución del conflicto) que busca reducir el malestar cambiando o justificando las creencias, también influye la corteza prefrontal ventromedial que se relaciona con el reequilibrio emocional y el estriado ventral que al reducirse el malestar entrega un componente de recompensa por haberse restaurado la coherencia.

La filosofía y la búsqueda de la verdad

Sócrates tenía la convicción que la información no es algo que se transmite sino que se descubre con el diálogo, intentando revelar las contradicciones en nuestras creencias. Él decía «sólo sé que nada sé» apuntando a que el primer paso para la búsqueda de la verdad es reconocer los límites de nuestro conocimiento. Siendo Sócrates una persona con mucho conocimiento, entiende que la verdad no es algo absoluto, sino una construcción y cuestionarlo es un acto de liberación aunque genere incomodidad.

Platón, el discípulo de Sócrates, habla sobre la Alegoría de la caverna, donde las personas dentro de la caverna solo logran ver sombras que confunden la realidad con apariencias, salir de esa caverna significa buscar la verdad, lo que implican procesos complejos, dolorosos, de mucha resistencia y riesgo, pero quedarnos en la cueva es mantenernos en la ignorancia, en las apariencias, en mis propias creencias.

Karl Popper filósofo y politólogo, explica que la búsqueda de la verdad dentro de las ciencias es un proceso continuo de ensayo y error, no podemos probar tajantemente que una teoría es totalmente verdadera porque puede aparecer un caso contrario a lo que se ha demostrado hasta el momento. Para esto crea la falsación, donde la evidencia no puede comprobar una hipótesis, solo puede refutarla, ejemplo:

  • Hipótesis: «Todos los cisnes son blancos»
  • Si tan solo vemos un cisne negro, se puede falsar.

Si una teoría es sometida a la falsación y no logra ser refutada, se vuelve más fuerte.

Terapia Racional Emotiva Conductual y el debate de pensamientos irracionales

En TREC se utiliza un método que ayuda a poner a prueba nuestros pensamientos, sobre todo aquellos irracionales. Estos pensamientos tienen ciertas características para ser consideradas como irracionales:

  • Ser lógicamente inconsistentes (parten de premisas falsas o razonamientos incorrectos).
  • Ser inconsistentes con la realidad (No concordante con los hechos, distinto a lo observable).
  • Ser dogmática, absolutista, expresada con demandas (en vez de preferencias o deseos) y se expresan con términos como: «necesito», «debo», «debe», «no puedo», etc.
  • Conducen a emociones y conductas inapropiasdas o «autosaboteadoras»
  • No ayudar (o impedir) el logro de los objetivos personales.

Los pensamientos irracionales están presentes en todos nosotros, en mayor o menos medida, o suelen ser más rígidos en ciertas personas con algún trastorno por ejemplo de personalidad, donde problemas de baja autoestima suelen aparecer al encontrarse con situaciones que impiden el desarrollo, manejan nuestra emocionalidad y la conducta.

Leer también: La diferenciación emocional ¿Nos podría ayudar a gestionar nuestras emociones?

¿Qué podemos hacer para poner a prueba nuestros pensamientos irracionales?

  1. Lógica: Es buscar la coherencia lógica de lo que estamos aseverando, darnos cuenta de nuestras inconsistencias o fallos en la interpretación, probablemente ligados a nuestros sesgos y creencias.
  2. Evidencia o empirismo: Busca la comprobación de los hechos, verificar la evidencia, la forma en que se presentó o si es algo que ocurre constantemente (muchas veces si ocurre, solo que ha sido solo una vez y quedó muy presente por lo traumático)
  3. Pragmatismo o utilidad: Revisar si este pensamiento sirve o es útil para hacerle frente a las situaciones y busca resolverlas, o es inútil y solo genera malestar.

¿Cómo mejorar nuestro pensamiento crítico?

Lo primero es entender que un pensamiento crítico no significa criticar todo porque sí, sino más bien tener una postura más reflexiva sobre lo que veo, escucho o experimento. Algunas propuestas para mejorar la forma en que recibimos la información es hacernos algunas preguntas básicas:

  • ¿Qué es lo que se está afirmando realmente?
  • ¿Quién lo dice y cuál es su evidencia?
  • ¿Hace cuánto tiempo se publicó y dónde puedo revisar esos datos?
  • ¿Estos datos realmente se correlacionan o solo hay algunos indicios de causalidad?
  • ¿Cómo podemos falsear la información?
  • ¿Cómo afecta a mi identidad y mis sesgos esta información?
  • ¿Puedo comprender este fenómeno aunque no esté alineado con mi visión?

Y por último, si entiendo el fenómeno, ¿puedo explicarlo con mis propias palabras sin caer en sesgos?.

En definitiva, la forma en que estructuramos nuestro saber tiene una complejidad mucho mayor que lo que aquí se expuso, nuestra vida está llena de contradicciones, creencias, traumas y dogmas de los cuales nos cuesta cambiar, principalmente porque todavía no se ha logrado diferenciar entre lo que pienso de lo que soy, cuando logremos eso, puede que la vida se vuelva más incierta, pero más real.

Psicólogo chileno Pablo Solís

Pablo I. Solis

Psicólogo clínico especialista en ansiedad, depresión y trastornos de la personalidad.