En la mayoría de casos los estudiantes tienen que enfrentarse al reto del aprendizaje con un escaso conocimiento en técnicas de estudio. Y es que aunque parezca algo muy sencillo de primeras, el aprendizaje es un proceso complejo que requiere de unos “requisitos” para ser óptimo y eficaz. Además siempre habrá que tener en cuenta la variabilidad tanto de la tarea en cuestión como de la propia persona que quiera aprender, que tendrá su propio ritmo y características condicionantes.

En definitiva, si nos enfocamos en estudiar una materia, tendremos que tener en cuenta sus características, es decir, qué va a requerir la materia (memoriza, síntesis, comprensión, etc…), y cómo nosotros consolidamos mejor la información (repetición, códigos, práctica, etc…).

Por otro lado, el estudio tiene varias etapas, y aunque las técnicas más comunes se centran en el proceso de consolidación y memorización, aquí haremos un recorrido esquematizado con las técnicas más útiles para cada momento.

Técnicas de estudio según fase del aprendizaje

Adquisición

  • Lectura atenta
  • Hacernos preguntas y anotar las respuestas en los apuntes
  • Añadir información adicional
  • Recursos visuales (dibujos o mini-esquemas)
La principal técnica en esta fase será hacernos preguntas a medida que leemos o escuchamos el tema. Intentaremos ponernos en la piel de quien nos evaluará y buscar dónde podemos equivocarnos. Esto ayudará a interiorizar la información gracias a la búsqueda activa de respuestas y el cuestionamiento constante.

Síntesis y estructuración

  • Mapa conceptual o esquema
Resumir es la técnica milenaria de los estudiantes. Nos enseñaron desde pequeños a estudiar resumiendo temas y lo cierto es que es la peor técnica que podemos usar junto con subrayar. Crean una falsa sensación de dominio y en realidad son técnicas que no ayudan a integrar ni estructurar la información per se, solo a memorizarla por poco tiempo y de manera muy pobre cuando la cantidad de información es alta (prueba es que después de resumir hay que pasar el contenido a esquemas para que sea memorizable).
Una opción mucho mejor es crear mapas mentales de palabras y frases claves del tema y en lugar de resumir, recitar el tema en voz alta con nuestras propias palabras a medida que se elabora el mapa.
La mayoría de veces elaborar un mapa conceptual lleva más tiempo que hacer un resumen, pero esto se suele deber a que, primero, no se tiene práctica, y segundo, a que se está llevando a cabo una estructuración e interiorización de contenidos a nivel mental, y este proceso requiere tiempo (esto es el aprendizaje como tal). Por contrapartida, una vez que se haya interiorizado el mapa conceptual, la memorización será mucho más rápida que en el caso del resumen.

Memorización y consolidación

  • Tarjetas de estudio en sistemas de repetición espaciados
  • Tests de prueba o simulacros de examen
  • Reglas mnemotécnicas y otras creativas
  • Recitar temario
En esta etapa el contenido ya debe ser familiar y debe estar bien estructurado. Ahora queda memorizar, o lo que es lo mismo, facilitar el acceso a esa información. Para esto las mejores técnicas son las que se basan en la curva del olvido, como las tarjetas de estudio o los tests planificados o “simulacros”. Esta curva es una ecuación que representa cómo aquello que hemos aprendido se olvida a lo largo del tiempo. 

Empezó a ser estudiada por Hermann Ebbinghaus en 1885 y desde entonces se han hecho numerosos estudios que a día de hoy mantienen la idea de que para que exista memorización debe haber una buena estructuración previa y posteriormente repetición. Esto dio lugar a los sistemas de repetición espaciados, que sin duda son la mejor manera de consolidar lo aprendido. Una aplicación web muy útil para esto es ANKI, que permite diseñar tarjetas de estudio y programarlas según nuestra curva de olvido.

Esta curva representa una ecuación matemática que explica cómo olvidamos a lo largo del tiempo aquello que hemos aprendido. Es la base de técnicas de estudio basadas en sistemas de espaciado
Curva del olvido - Hermann Ebbinghaus

Por otro lado, técnicas como las mnemotécnicas son muy útiles para memorizar información que no tiene coherencia o un sentido lógico, como puede ser el caso de la tabla periódica o las capitales de los paises. Aquí uno puede volverse creativo y elaborar su propios códigos, reglas o historietas que vayan vinculando el contenido de estudio.

Por último, solo queda señalar la importancia de tener buenos hábitos de estudio para poder rendir de manera óptima y disfrutar de lo que se está aprendiendo. Estudiar un poco cada día, tener un ambiente relajado y agradable y saber cómo recompensarnos por nuestro trabajo son variables que jugarán siempre a nuestro favor para alcanzar los logros académicos que nos marquemos.

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Fotografía de la Psicóloga Vicky Ramírez Barcia, en un campo, cabello castaño claro, casi rubio, sonriente con sus lentes de marco grueso y negro

Vicky R. Barcia.

Psicóloga Mtr. en Orientación de la Universidad de Sevilla,

Psicóloga Educacional Magister en Orientación de la Universidad de Sevilla, España. Estudios en equinoterapia y experiencia en programas de “Respiro Familiar” y en “Orientación Educativa” en la US.

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