Sin duda los berrinches de nuestros niños y niñas son una de las cosas más desafiante que puede pasar un padre,madre o cuidadores. Saber manejar berrinches no solo nos ayudará a mejorar nuestra relación con nuestros niños/as sino que también aportará al bienestar familiar.
Muchas veces, estos momentos generan frustración, culpa o incluso dudas sobre si lo estamos haciendo “bien”. Es normal. Nadie nos enseña a reaccionar frente a un niño gritando en medio del supermercado o llorando desconsoladamente en casa.
A pesar de que la sociedad nos diga lo contrario, los berrinches como tal no son un problema, son una forma de comunicación para un niño/a, que recordemos: mantiene su cerebro en desarrollo. Cuando logramos entender qué hay detrás de ellos, dejamos de verlos como “mal comportamiento” y empezamos a verlos como oportunidades de aprendizaje emocional.
En este artículo encontrarás una guía clara, práctica y basada en evidencia para acompañar estos momentos sin perder el control, cuidando tanto al niño como a ti.

Qué es un berrinche y por qué ocurre
Un berrinche es una reacción emocional intensa que aparece cuando un niño o niña se siente sobrepasado. Esto suele ocurrir porque su cerebro aún está en desarrollo, especialmente las áreas encargadas del autocontrol y la regulación emocional.
En términos simples: no es que “no quiera portarse bien”, es que no puede hacerlo en ese momento. Desde la perspectiva de la regulación emocional infantil, los berrinches son parte esperable del desarrollo, especialmente entre los 1 y 4 años (UNICEF, 2020), y van disminuyendo con la edad. Se acentúan por lo general entre los 2 a 3 años de edad y disminuyen una vez que son capaces de expresar con palabras sus necesidades y deseos.
Señales o síntomas
Reconocer las señales previas puede ayudarte a intervenir antes de que el berrinche escale.
Algunas señales frecuentes incluyen:
- Irritabilidad o cambios bruscos de humor
- Llanto fácil o desproporcionado
- Gritos o quejas constantes
- Rigidez corporal o tensión
- Negativa intensa a seguir instrucciones
- Búsqueda de control (“yo solo”, “no quiero”)
- Conductas impulsivas (tirar objetos, pegar)
Estas señales son una forma de advertencia: el niño o niña ya está teniendo dificultades para manejar lo que siente.
Causas o factores
Si bien no hay una única causa, hay diversos factores que pueden influir en la aparición de berrinches.
Algunos de los más comunes:
- Cansancio o hambre
- Sobrecarga sensorial (ruido, mucha gente, estímulos)
- Frustración al no conseguir algo
- Necesidad de autonomía (querer decidir por sí mismo)
- Falta de habilidades emocionales
- Cambios en la rutina
- Búsqueda de atención o conexión
Desde la mirada de la disciplina positiva, es importante entender que el comportamiento es comunicación, no manipulación.
Evitar explicaciones deterministas permite abrir espacio a la comprensión y a intervenciones más efectivas.
Qué hacer: pasos accionables
Aquí es donde muchos adultos sienten más dificultad. La clave no es eliminar el berrinche, sino acompañarlo de forma adecuada.
1. Regula tu propia emoción
Antes de intervenir, revisa cómo estás tú.
Si estás muy activado (rabia, frustración), es más probable que reacciones impulsivamente.
Respira profundo, baja el tono de voz y recuerda: eres el adulto regulador.
2. Valida la emoción (sin validar la conducta)
Puedes decir cosas como:
- “Veo que estás muy enojado”
- “Esto es difícil para ti”
Esto ayuda a que el niño se sienta comprendido.
Validar no significa estar de acuerdo con lo que hace, sino reconocer lo que siente.
3. Mantén límites claros
Ser comprensivo no significa permitir todo.
Ejemplo:
- “Entiendo que quieres eso, pero no vamos a comprarlo hoy”
Los límites dan seguridad.
4. Acompaña sin sobreestimular
Durante el berrinche, evita:
- Explicar demasiado
- Hacer preguntas
- Dar sermones
En ese momento, el cerebro del niño no está disponible para aprender.
Tu presencia tranquila es más importante que tus palabras.
5. Espera a que se calme
No intentes “razonar” en plena crisis.
No preguntar el ¿Por qué? hizo lo que hizo o siente lo que siente, NO ES EL MOMENTO. Esto sólo lo estresará más a ambos.
Primero debe bajar la intensidad emocional.
Esto es clave en el manejo de pataletas.
6. Conversa después
Cuando el niño esté tranquilo:
- Nombra lo ocurrido
- Ayúdalo a entender lo que sintió
- Exploren alternativas para la próxima vez
Aquí es donde ocurre el aprendizaje.
7. Refuerza lo positivo
Cuando el niño logra regularse mejor:
- Reconócelo
- Refuerza ese comportamiento
Esto fortalece nuevas habilidades.
Errores comunes / mitos
Existen muchas creencias que dificultan el manejo de berrinches.
Algunas de las más frecuentes:
“Lo hace para manipular”
En la mayoría de los casos, no. Es una respuesta emocional, no estratégica.
“Hay que ignorarlo siempre”
Ignorar puede ser útil en algunas conductas, pero no cuando hay desregulación emocional intensa.
“Si cedo, aprenderá mal”
No se trata de ceder, sino de acompañar con límites claros.
“Debo controlarlo rápido”
A veces, lo más efectivo es permitir que la emoción siga su curso con contención.
Cuándo consultar
Si bien los berrinches son normales, hay situaciones en las que puede ser útil buscar apoyo profesional.
Por ejemplo:
- Berrinches muy intensos o prolongados
- Conductas agresivas frecuentes
- Dificultad constante para calmarse
- Impacto significativo en la vida familiar o escolar
- Si como adulto te sientes sobrepasado constantemente
Consultar no significa que “algo esté mal”, sino que necesitas más herramientas.
Preguntas frecuentes
¿Es bueno ignorar los berrinches?
Depende del contexto.
Ignorar puede funcionar si el niño busca atención, pero no cuando está emocionalmente desbordado. En esos casos, necesita acompañamiento.
¿Debo castigar después de un berrinche?
No es recomendable.
El castigo no enseña regulación emocional. Es más útil conversar y enseñar alternativas cuando el niño esté calmado.
¿A qué edad deberían desaparecer?
No hay una edad exacta.
Los berrinches disminuyen a medida que el niño desarrolla habilidades emocionales, pero pueden reaparecer en momentos de estrés o cambios.
Conclusión
Aprender cómo manejar berrinches sin perder el control no se trata de hacerlo perfecto, sino de hacerlo suficientemente bien.
Cada berrinche es una oportunidad para enseñar regulación emocional, fortalecer el vínculo y construir una base de seguridad para el desarrollo del niño o niña.
También es importante recordar que tú, como adulto, estás aprendiendo en el proceso. Y eso ya es valioso.
Si quieres profundizar en este tema, puedes revisar:
- https://developingchild.harvard.edu/resources/inbrief-the-science-of-early-childhood-development/
- https://www.unicef.org/uruguay/crianza/primeros-anos/como-manejar-las-rabietas-o-berrinches
- https://www.aap.org/en/patient-care/media-and-children/center-of-excellence-on-social-media-and-youth-mental-health/qa-portal/qa-portal-library/qa-portal-library-questions/handling-big-emotions/?srsltid=AfmBOooiExEDfNJQPiZU_ZNYKiOIW92vqWHOVty3EmJmHwgGChxb-HHl&utm_source
- https://childmind.org/es/articulo/como-manejar-rabietas-y-crisis-emocionales/

Gabriela Rodríguez B.
Psicóloga Infanto-Juvenil
Psicóloga Diplomado en Terapia Breve para la Infancia, Diplomado en diagnóstico Infanto-juvenil, Diplomado Intervenciones Terapéuticas en Infancia y Adolescencia.
«Soy psicóloga con especialización en el área infanto-juvenil e intervención familiar. Mi enfoque se centra en brindar apoyo profesional basado en el respeto, la dignidad y la confianza, reconociendo la valentía que implica buscar ayuda. Si estás buscando una guía profesional y empática, estaré encantada de ayudarte. Juntos podemos construir herramientas que marquen una diferencia en tu vida y en la de tus seres queridos».
