(Arte: René Magritte – Le Fils de l’Homme)

Las terapias cognitivo conductuales se basan en como nuestras cogniciones influyen en nuestras conductas. Una de esas terapias es la racional emotivo-conductual que es impulsada por el psicólogo Albert Ellis, que nos plantea que los seres humanos tienen una tendencia a pensar de manera irracional, lo que conlleva posiblemente una vida y visión ligada a los demandante. Ellis entiende que las personas son principalmente (no exclusivamente) las causante de sus problemas luego de interpretar un hecho, ya que no es el hecho en sí mismo el que perturba al ser humano, sino lo que este interpreta de ese hecho.

“Las personas no se perturban por lo hechos, sino por lo que piensan acerca de ellos”

Epicteto, filósofo estoico.
Esquema de pensamientos emoción conducta

Los pensamientos irracionales nacen de nuestras creencias nucleares acerca del mundo, la vida y nosotros mismos, que a su vez, estos están contenidos por los esquemas cognitivos, los cuales funcionan como reglas generales de pensamiento. Estos esquemas influidos por nuestras experiencias tempranas forman la base de nuestra psiquis. Finalmente, son los pensamientos irracionales aquellos que generan emociones disfuncionales y conductas desadaptativas.

No siempre somos conscientes de nuestros pensamientos irracionales, ya que para nosotros nos puede resultar lógico pensar de esa forma y quizás son el resto de las personas quienes se dan cuenta de que tan irracional puede ser nuestro pensamiento. Es por esto que les entregaré pauta para reconocerlos. Los pensamientos irracionales tienden a ser:

  • Radical/extremo: Las cosas se ven en términos de “blanco o negro”, sin posibilidades intermedias. Si la persona falla en un comportamiento, se ve a sí misma como un fracaso. De La misma manera, se ve como un ser superior y “fabuloso” si funciona muy bien en un papel.
  • Muy generalizado: Las conclusiones se extienden mas allá de los datos empíricos de una situación determinada y es común La utilización de términos como: “siempre”, “nunca”, “todo el mundo”, “nadie”, etc. o, unido al pensamiento extremo, se refiere a si mismo o a otros como: “estúpido”, “malo”, “incompetente”, etc.
  • Catastrófico: Los acontecimientos negativos se exageran hasta adquirir dimensiones de verdaderas catástrofes. Se utilizan expresiones como “espantoso”, “terrible”, “trágico”, “el fin del mundo”, “Lo peor”, etc. En estos casos se ignora la capacidad que se tiene de afrontar Las situaciones.
  • Muy negativo: En Los casos donde solo se tienen en cuenta los aspectos negativos de la situación, llega a predicciones sobre un futuro “vacío”. “sin esperanza”, etc., donde se juzga duramente a sí mismo y a los otros. Es el caso clásico de quien ve un vaso como “medio vacío” y olvida que también esté medio lleno.
  • Muy distorsionado: Se da en los casos en los cuales la persona “descubre” evidencias en aspectos o detalles mínimos y, si fallan las “antenas” y no encuentra datos, los fabrica.
  • Poco científico/confuso: Se produce cuando se ignora la evidencia empírica, utilizando solamente la evidencia distorsionada y subjetiva, donde los sentimientos, no los hechos, son “pruebas” para juzgar las intenciones de los otros, predecir el futuro, etc.
  • Totalmente positivo/negación de Lo negativo: Se da en los casos en los que la persona se convence a sí misma de que los problemas no existen, de que ciertas cosas “no son importantes” (cuando si lo son), o de que no “siente nada negativo” (cuando es obvia la situación de problema).
  • Extremadamente idealizado: Se produce cuando la visión de la realidad es exageradamente “romántica”, con expectativas irreales sobre sí misma, la familia, el trabajo, la vida en general, etc., realmente imposibles de lograr.
  • Extremadamente exigente: Se da en personas que “deben”, “tienen que” obtener lo que quieren de sí mismas, de las demás y del mundo en general, cuando y como lo quieren, sin tener en cuenta nada más que el propio deseo.
  • Obsesivo: Se produce cuando un pensamiento repetitivo parece lo más, sino lo único importante para una persona, perdiendo ésta su productividad, su capacidad de concentración, etc.

Estos pensamientos suelen generar emociones disfuncionales como la ira, la tristeza profunda, el vacío emocional, ansiedad o culpa es por esto que es necesario sacarlos de nuestra mente. Claramente no es fácil hacerlo, y en este artículo podría entregarles varias formas de como hacerlo, pero la mejor recomendación que les puedo entregar es que lo vean principalmente con un psicólogo que pueda realizar una evaluación y luego poder trabajarlos. Esta evaluación es necesaria para saber bien cuales y como se producen estos pensamientos en cada uno, y en base a las características propias de cada persona, poder combatirlos.

Lega, L. I., Caballo, V. E., & Ellis, A. (2009). Teoría y práctica de la terapia racional emotivo-conductual (reimpresión ed., Vol. 2). Siglo XXI.

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Fotografía del psicólogo Pablo Solis, esta sonriendo, cabello negro, moreno, fondo blanco. Viste una camisa blanca, cabello corto y barba recortada

Pablo I. Solis

Psicólogo Clínico

Psicólogo con más de cuatro años de experiencia clínica, abordaje terapéutico racional emotivo conductual. Sus estudios están enfocados principalmente en la depresión y en la conducta suicida. Experiencia como expositor en seminarios relacionados a la salud mental.

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