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(Arte: Las dos amigas РLouis-Jean-Fran̤ois Lagren̩e)

La sexualidad y el sexo no son cosas que dependan de dos. Nosotros podemos explorar nuestra sexualidad, así como encargarnos de nuestro placer sexual.

Si dejamos la responsabilidad de este placer a la otra persona, estaremos dejando a la suerte nuestra satisfacción sexual. Si esto es así, podrían aparecer dificultades sexuales.

Por ello, la mejor apuesta es conocernos a nosotros mismos y aumentar nuestro crecimiento sexual para aumentar nuestra satisfacción. Pero ¿cómo podemos hacer esto?

Hay varias formas para conocernos a nosotros mismos y aumentar nuestro crecimiento erótico. Aquí dejo algunas pautas que nos ayudan a ser aprendices sexuales y mejorar nuestra sexualidad.

1. Revivir el erotismo corporal

Una de las principales claves para vivir una sexualidad placentera es conocer nuestros cuerpos.

Conocernos a nosotros mismos, conocer nuestro cuerpo, su forma, las zonas que nos producen más o menos placer… Esto es un buen sistema para saber que necesitamos, que nos gusta, que podemos hacer para que sintamos intensamente aquello que nos hacen o aumentemos el placer de nuestros encuentros.

Tomarnos un tiempo con nosotros mismos, citarnos como si fuésemos alguien especial. Preparar la habitación en la que vamos a intimar con nuestro cuerpo, decorarla con velas, aromatizarla con incienso y sonorizarla con música relajante y erótica. Comenzar a acariciarnos de arriba abajo, de abajo a arriba, descubriendo las sensaciones que produce cada parte de nuestro cuerpo.

2. Aliarse con la masturbación

Como ya hemos comentado en otras ocasiones, masturbase es bueno para conocernos, nos libera de estrés, mejora la conciliación del sueño, previene infecciones, ejercita nuestra zona pélvica y alivia dolores menstruales, entre otros beneficios.

Cuando vayamos a concertar una reunión con nosotros mismos, debemos usar lubricante o algún aceite vegetal para ser suaves y no irritarnos. Tener un espejo a mano para observar la reacción de nuestros genitales puede ser muy estimulante, ya que puede que normalmente no los veamos o no conozcamos nuevas perspectivas desde las que se ve nuestro cuerpo.


Recreacion Danae de Gustav Klimt por Milo Manara
Recreación de Danae de Gustav Klimt por Milo Manara

Jugar con las gotas que desprenda nuestro cuerpo, acariciar cada zona y conocer el efecto que produce el hacerlo con más o menos fuerzas, más o menos lento… Tocarnos nos ayuda a conocer qué, cómo y dónde nos gusta.

3. Fortalecimiento de la musculatura íntima

Masturbándonos es una buena forma de conseguir esto. Aunque hay otros ejercicios que nos ayudan en esta tarea.

Estos son los ejercicios de Kegel, que fortalecen los músculos del suelo pélvico que sostienen el útero, la vejiga, el intestino delgado y el recto.

En primer lugar, hay que identificar estos músculos, para lo cual puedes ayudarte de las famosas bolas chinas, cuya misión es fortalecer estos mismos. Si no las tienes, otra forma de localizarlos es parando y reanudando la orina, aunque no hay que realizar esto con regularidad ya que puede provocar infecciones del tracto urinario por no vaciar completamente la vejiga.

Cuando los tengas localizados solo tienes que tumbarte (normalmente es más fácil así) o sentarte y repetir el movimiento de cortar la orina, aunque no estés orinando. Si tienes vulva, también puedes imaginar que te sientas sobre una canica y tienes que contraer esos músculos para agarrarla y levantarla.

Prueba a realizar estas contracciones durante tres segundos y vuelve a descansar por otros tres segundos sin contraer los músculos. Concéntrate para no flexionar los músculos del abdomen, los muslos o los glúteos, así como evita contener la respiración, llevando a cabo inspiraciones y expiraciones normales durante el ejercicio.

Repite este ejercicio tres veces al día con 10 a 15 repeticiones para obtener resultados de control de pérdidas de orina a las pocas semanas, por ejemplo. Estos ejercicios pueden realizarse discretamente casi en cualquier momento del día, ya sea sentado en la oficina o relajado en el sofá.

4. Trabajar las fantasías eróticas


Las dos amigas РLouis-Jean-Fran̤ois Lagren̩e

Ya hemos mencionado en ocasiones anteriores que estas fantasías no son engaños a la pareja, en cambio, potencia nuestra excitación a través de la imaginación. Todos somos creativos e imaginativos, por lo que todos tenemos fantasías sexuales, ya sean más románticas o pornográficas.

Lo que fantaseamos no tenemos por qué llevarlo a la práctica, por lo que es una zona segura para imaginar diferentes prácticas sexuales y situarnos en contextos que nos pueden resultar eróticos. Nosotros mismos ponemos los límites de si queremos llevarlas a cabo o no en nuestra vida real, comprendiendo que pueden resultar más o menos placenteras de como habíamos imaginado.

Cierra los ojos y déjate guiar por tu imaginación.

5. Aprender a comunicarnos

Todo lo trabajado hasta el momento es muy nutritivo, pero es necesario poder trasladarlo a nuestras relaciones sexuales con otras personas, para lo cual se necesita comunicación.

Comunicarnos no es solo decir lo que pensamos y fin, sino que implica conocer el momento en el que es adecuado, la forma adecuada y hasta donde puede la otra persona conocer sin herirla. Debemos tener claro que por mucho que queramos a la otra persona, debemos tener nuestro espacio de intimidad y también que esta puede recibir en mejor o peor nivel nuestra apertura sexual.

Trabajar nuestras habilidades de comunicación siendo asertivos con quien tenemos delante mejorará nuestros encuentros sociales y sexuales.

6. Invertir tiempo en juegos y creatividad erótica


© Patrick Nagel

La forma más eficiente de continuar alimentando nuestro deseo sexual es tener una visión de aprendices constante, donde busquemos nuevas formas de sorprendernos a nosotros mismos.

Buscar juegos o retos que realizar en solitario o en pareja, como podría ser mantener relaciones sexuales en la terraza de nuestro hogar, así como llevar a cabo alguna fantasía sexual, como podría ser atar a la pareja y masturbarse delante de ella, pueden llevarnos a siempre estar innovando, activar nuestro deseo y aumentar nuestra excitación.

7. Practicar habilidades de seducción

La seducción es un estilo de comunicación, por lo que se puede aprender. Una buena forma de practicarla es a través de ser nosotros mismos, sin incomodar a los otros, ya que debemos saber en qué momento no somos bien recibidos para seducir a los otros, interesándonos por el otro y haciendo que se sienta especial más que por destacar nosotros. Para conseguir esto, lo primero que debes es gustarte a ti mismo, porque si esto no es así no transmitirás esto a la hora de seducir a los demás.

8. Explotar juegos eróticos que inciten al deseo

Cada uno tendremos nuestros gustos, por lo que no hay que seguir las siguientes ideas como el truco definitivo para despertar el deseo, sino que cada uno podemos tener ideas que se ajusten más a nuestros gustos y, por tanto, sean más potenciadoras de este deseo. La clave es buscar continuamente nuevas formas de jugar eróticamente.

Algunas ideas que podrían ayudarte a conseguir esto son:

  • Body Painting, donde jugar a pintarse el uno al otro puede resultar excitante y más si usas pintura comestible para luego borrar la obra de arte con la lengua. Otra posibilidad es untando al otro en nata si no tenemos acceso a pintura comestible.
  • Vendar los ojos, haciendo que uno de los dos miembros de la pareja tenga el control de hacer lo que quiera con el otro. ¡Cuidado! Poned límites claros de lo que no se quiere antes de comenzar.
  • Atar al otro como tu prisionero, imposibilitándole responder a lo que le hagas. ¡Cuidado! Poned límites claros de lo que no se quiere antes de comenzar.
  • Masaje aceitoso, todo un clásico, que nos permite acariciar el cuerpo entero de la otra persona, estimulando el tacto y el olfato.
  • Strip poker, cómo juego para desnudarse poco a poco e, incluso, apostar más que prendas de ropa.
  • Juguetes sexuales a distancia, siendo excitante sorprender a nuestra pareja o cita en mitad de una cena en la calle con un mando a distancia.

9. Conocer los juguetes sexuales

Otro recurso más que puede alimentar nuestra imaginación y estimulación tanto en solitario como en pareja son los juguetes sexuales. Un ejercicio que se puede hacer en pareja es visitar juntos el sex shop para conocer los distintos juguetes que ofrece el mercado, intercambiar opiniones sobre lo que nos gustaría llevar a cabo y descubrir nuevas formas de impresionar a nuestra pareja.

Aunque siempre podemos encontrar alternativas a estos juguetes, ya que pueden resultarnos demasiado caros. Así pues, podemos sustituir un látigo por una pala de madera para cocinar o lubricar un collar de perlas para acariciar zonas erógenas en lugar de comprar un vibrador.

Recursos externos

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Fotografía de la psicóloga Inma Muñoz. cabello castaño y rapado al lado izquierdo de quien mira, sonrisa amplia

Inma Muñóz Sanchez

Asesora externa

Psicóloga Mg. Sexología Clínica y Asesoramiento Sexológico

Tras especializarme en el ámbito de psicología de la salud y, más específicamente, en el de la sexología, me encuentro capacitada para desarrollar talleres sobre educación en diversos ámbitos. Esta es una de mis vocaciones, ya que con la educación se previenen muchos problemas y gracias a ella podemos hacer una población más consciente y libre.
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